En los diferentes talleres y
charlas que me corresponde dictar en variadas materias tales como
emprendimiento, liderazgo o desarrollo personal entre otros, uno de los temas
transversales que surgen es el MIEDO. Miedo
a cambiar, a incorporar nuevas prácticas, a adoptar nuevos estilos de
vida, nuevos comportamientos, nuevos desafíos, etc.
Quienes ya han estado
en mis charlas, me han oído hablar del Dr. Daniel Amen y su investigación de
los sistemas cerebrales. Señala él que uno de
ellos está compuesto por los ganglios basales. Estos intervienen en los
sentimientos de integración, suavizan la conducta motriz, regulan el nivel de
ansiedad y la motivación e impulsan los sentimientos de placer y éxtasis.Mantener los ganglios basales funcionando normalmente es fundamental para evitar la aparición del miedo como un elemento bloqueante que impida el avance hacia nuestro crecimiento personal, familiar o financiero entre otros.
¿Como hacerlo?
Uno de los clásicos síntomas de
problemas en los ganglios basales, son los pensamientos
negativos automáticos: siempre estar adivinando lo peor, que algo malo va a
pasar, que algo va a fallar, ”si yo ya sé lo que va a pasar”, etc.
Varias personas me dicen incluso
que es mejor esperar lo peor para no generar falsas expectativas y no
decepcionarse. Es probable que no se decepcionen, pero también es 100% seguro
que estén construyendo una mala calidad
de vida al generar un estrés permanente con una gran concentración de cortisol
en su torrente sanguíneo y con ello
disminuyendo la efectividad de su sistema inmunológico. Nunca olviden que los
pensamientos afectan a todas y cada una de sus células a través del proceso
bioquímico que se desencadena en nuestro cerebro.
Respiración Diafragmática
Existen varias
técnicas para resolver esto y quiero compartir con Uds.
Una que es muy simple y
fácil de poner en práctica: La
respiración diafragmática:
¿Cómo hacerlo? Muy sencillo, siéntate cómodamente en una silla que ojalá tenga un
buen respaldo para apoyar tu espalda. Pon una mano en tu pecho y otra en tu
vientre, respira hondo y despacio, llevando el aire a la parte inferior de los
pulmones. Esto ocurre cuando expandes y retraes tu abdomen al momento de inspirar y exhalar.
Comprueba que tu mano en el pecho no debe moverse. Sólo debe moverse hacia
fuera y hacia adentro tu mano ubicada en tu abdomen.
Lo que estás haciendo con este
ejercicio es subir y bajar el diafragma, que es el músculo que separa tu tórax
de tu abdomen y con ello estás logrando una respiración mucho más profunda.
Mientras realizas este ejercicio,
abandona la ansiedad y la preocupación. Sólo concéntrate en el aire que entra y
sale por tu nariz. Ayuda mucho si visualizas que el aire que entra es azul y el
que exhalas es oscuro, llevando consigo el estrés, las toxinas y los
pensamientos negativos.
Las células cerebrales son particularmente sensibles al oxígeno.
Unos pequeños cambios en la concentración de oxigeno de la sangre que acude al
cerebro incide en la forma de sentirse y
comportarse de una persona.
Cuando estamos enojados o tensos nuestra
respiración se torna más entrecortada y por lo tanto ineficiente en cuanto a
concentración de oxígeno aportado a la sangre y en consecuencia al cerebro. Nos
pondremos más irritables, más tensos, con un pensamiento más confuso y con
problemas para recordar o tomar decisiones acertadas.
Existen muchas prácticas muy
poderosas para ayudar a mejorar el estado de nuestros ganglios basales, tales
como la meditación, la visualización, la autohipnosis, la alimentación y otras
que podrás conocer y practicar en nuestros talleres.
Un abrazo y éxito en esta
práctica de la respiración diafragmática.
Hugo



Gracias, maravillosa la sensacion que una siente despues.de realuzarlo.....
ResponderEliminarcuanto tiempo es bueno hacer este ejercicio?
BendiSoles de Paz y Luz