Daños que el estrés crónico produce en el cerebro
El estrés crónico constriñe el flujo de sangre que llega al
cerebro, con lo cual disminuye la función cerebral en general y este órgano
envejece prematuramente.
En una serie de estudios publicados en la revista psychoneuroendocrinology
se observó la exposición prolongada a las hormonas del estrés, en especial del
cortisol y sus efectos en la función cerebral de personas de diferentes edades.
Las investigaciones demostraron que las de mayor edad con un
nivel de cortisol permanentemente alto rendían peor en los test de memoria que
otras adultas con niveles de cortisol moderados o bajos. Además estas personas
tenían la zona del hipocampo un 14% más pequeño. Cabe destacar que esta zona
interviene en la memoria.
El hipocampo forma parte de la zona de respuesta del estrés
y se ocupa de mandar señales para detener la producción de cortisol cuando ya
ha pasado el peligro. Pero cuando la cantidad de células cerebrales del
hipocampo disminuye, ésta deja de enviar dicha señal lo cual provoca la
liberación de cantidades de cortisol aún mayores.
En el caso de las personas más jóvenes
los peaks de descarga de cortisol producían un efecto negativo, aunque transitorio, en las destrezas del razonamiento y la memoria.
los peaks de descarga de cortisol producían un efecto negativo, aunque transitorio, en las destrezas del razonamiento y la memoria.
También el estar sometido a estrés tiene efecto real no sólo
sobre los procesos cognitivos sino también para mantener el equilibrio
emocional.
Cuando el estrés hiere el cerebro, también daña el cuerpo.
¿Cómo lo daña?
Además de las enfermedades que promueve, el estrés te envejece.
Si tienes piel excesivamente fina, patas de gallo y arrugas prematuras en
general, no culpes a tus padres por eso. Estudios recientes demuestran que de
los factores ambientales, el estrés es el más importante, más que la genética. Te hace aparentar más edad de la que
realmente tienes
El estrés hace que el colágeno y la elastina (proteína que
dan mayor elasticidad y aspecto más joven a la piel) se descompongan de forma
prematura.
Y por si fuera poco, el estrés crónico hace que huyas de los
alimentos sanos y que prefieras aquellos que contienen mayor cantidad de
carbohidratos y dulces.
Investigadores del Centro Médico de la Universidad de
Georgetown comprobaron que el estrés unido a una dieta de alto contenido en
grasas y azúcar provocaba obesidad, debido a un neurotransmisor llamado
neuropéptido Y.
El estrés crónico libera este neuropéptido en la grasa
abdominal, logrando que esta aumente un 50% más
en pocas semanas. Mantener esta condición por tres meses, generaba
además hipertensión, inflamación, colesterol alto, intolerancia a la glucosa
entre otros efectos adversos.
¿Ante tanta alerta frente al estrés, qué podemos hacer?
¡Practica estas 4 cosas simples!
Medita o reza e forma regular: escaneogramas al cerebro han
comprobado los beneficios de esta práctica, pues activa la zona prefrontal del
cerebro lo cual promueve la descarga de dopamina, alejando el riesgo de depresión
y estados de ansiedad. Estudios demostraron que personas a las que se les
enseñó a meditar por 20 minutos diarios mostraron reducción del cortisol en
apenas 5 días.
Aprende a delegar y confía: Permite que otros crezcan y
tengan el derecho de aprender. Si se equivocan, sé tolerante y pregúntales que
aprendieron y cómo deberían haberlo hecho para no cometer errores o al menos
para controlar su generación.
Sé agradecido: Si quieres que el cerebro funcione mejor,
agradece todo lo bueno que hay en tu vida. Persona que han practicado la meditación
del aprecio han reflejado mejor actividad cerebral luego de apenas dos días de
realizarla.
Duerme las horas necesarias: es fundamental para que el
cerebro y el cuerpo estén completamente sanos. El sueño saludable interviene en
el rejuvenecimiento de las células del cuerpo, facilita que las células
cerebrales se reparen a sí mismas y activa las conexiones neuronales que de no
ser así, se deteriorarían debido a la inactividad. Además ayuda a tener fuerza,
piel luminosa, buen humor, salud excelente y peso estable.
Practica la respiración diafragmática: las células del
cerebro son especialmente sensibles al oxígeno. Mueren rápidamente si tu
oxigenación es pobre. Este tipo de respiración calma la zona de los ganglios
basales, la zona del cerebro que controla la ansiedad, calienta las manos,
regula el ritmo cardíaco y relaja la tensión muscular.
Esta respiración se logra inflando el abdomen en la inspiración y reduciéndolo al exhalar. Aumentas la capacidad pulmonar al hacerlo.
Otras prácticas y rituales sanos para reducir el estrés y sanar tu cerebro los podrás encontrar en nuestras jornadas formativas.
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