Desde el momento que nos levantamos, una serie de programas instalados en nuestra mente subconsciente se activan. Tal como lo hace tu computador al momento que lo enciendes.
Por ello, muchos de nuestras actividades diarias las realizamos en piloto automático: El cómo nos levantamos, la frase que repetimos día a día, cómo nos duchamos, cómo y qué tomamos al desayuno (si es que tomamos), cómo se activan las diferentes tareas diarias del hogar en la mañana, cómo llegamos al trabajo, qué hacemos primero al sentarnos en nuestro puesto de trabajo y así sucesivamente hasta llegar nuevamente a nuestro hogar en la tarde o noche a comer algo y ver por un momento un poco de tv y luego a dormir para iniciar nuevamente otro días más. Y como ya te imaginas... con seguridad será igual o muy parecido al anterior.¡Entonces te pregunto ahora!
¿Qué tipo de pensamientos y preocupaciones inundan tu mente día día?
¿Asociados una vida de lucha por la supervivencia? ¿tratas de resolver cómo llegar fin de mes? ¿trabajas duro pero vives una existencia con muchas carencias?
De ser así, te aviso que tu cerebro reptiliano se ocupa de la dirección de tu vida.
O tal vez ¿las lecciones que te pone la vida las aprendiste por medio de relaciones personales amorosas difíciles? ¿tu príncipe azul se ha convertido en un sapo con problemas de alcohol luego del período de luna de miel... igual que sucedió con el anterior amor que también era para toda la vida? ¿otra vez estás en manos de jefes o socios poco respetuosos que nunca parecen apreciar ni reconocer tus capacidades?
Si es así, te paso el dato que tu cerebro emocional mamífero es el que está mayoritariamente a cargo de tu conciencia. Te doy firmado que te acuestas muy cansado todas las noches y falto de energía.
O quizás ¿Se interpone tu intelecto cuando quieres expresar pasión, alegría u otra emoción? ¿estás siempre dándole vueltas a las ideas en la cabeza? ¿no aceptas escuchar el instinto y la intuición? ¿te sientes
desconectado de tus sentimientos e insensible ante los sentimientos de otros, incluso cuando intentas hacerlo?
Si te ocurre esto normalmente puedo decirte con bastante seguridad que tu existencia permanece muy atada y condicionada a los aspectos lógicos derivados de la actividad del neocórtex y probablemente estás insatisfecho con tu poca inteligencia emocional y tu pobreza de profundidad en las relaciones con los demás.
¿O por el contrario, te sientes light y desconectado con la cabeza en las nubes? ¿entras en un lugar y olvidas lo que ibas a hacer? ¿hablas más de física cuántica, del linaje de María Magdalena, de los Iluminatis, y de teorías de conspiración internacional que de las tareas escolares de tus hijos o de lo que sucede en tu barrio? Si es así de manera regular, probablemente tu conciencia esté en manos del córtex prefrontal.
Si experimentas la predominancia de cualquiera de estos cerebros, es señal de advertencia que tu materia gris no actúa armónicamente entre sí, que les que se encuentran situadas en segundo plano están permitiendo que otra parte domine y exhiba únicamente sus rasgos limitados.
Si te sientes descrito en alguna de estas reflexiones, te invito a buscar una solución a esto, pues mientras no la realices, tu vida seguirá rodando pobremente día tras día y en algún momento cuando reflexiones sobre lo que has logrado sentirás que nunca tomaste una decisión real de cambio. Sentirás que no has utilizado tus talentos para ser quien realmente podías ser. Sentirás que no estás dejando ninguna huella.



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